Archivo diario: enero 15, 2019

2do Domingo en Tiempo Ordinario – 20 de enero de 2019 – Año C

Amarte es una fiesta

 

Hay un video disponible por el P. Fernando Armellini

con el comentario para el evangelio de hoy:

 

Introducción

 

Una de las características de las religiones paganas era el miedo a la divinidad, miedo que se intentaba exorcizar mediante la observancia meticulosa de prácticas, tabúes, ritos purificatorios. Pablo llama “cárcel” a esta época en que las personas eran esclavas de los “elementos del mundo”, se fiaban de “poderes débiles e indigentes” (cf. Gal 4,3-9). 

 

Esta religión estructurada según los parámetros de la miseria sicológica humana reapareció en el judaísmo y convirtió éste en una “religión de deberes” que se concretizaban en una maraña de obligaciones, normas, observancias, prohibiciones, expiaciones, “que no son más que preceptos y enseñanzas humanas (Col 2,22-23), poniendo fin al dialogo gozoso con el Dios, padre y esposo, predicado por los profetas, y marcando así el comienzo de una fiesta de bodas sin vino, sin alegría, sin arrebatos de amor, sin espontaneidad ni libertad. 

 

El peligro no ha sido definitivamente conjurado ni siquiera con la invitación de Jesús a liberarnos de este yugo opresor e insoportable (cf. Mt 11,28).

 

Nos encontramos con esta relación equivocada con Dios cada vez que reaparece la religión de los preceptos, del legalismo, de los méritos, de las amenazas. Es una religión que roba la sonrisa, genera ansiedad, angustias, escrúpulos, que incluso transforma la fiesta en un deber jurídico. La fiesta de precepto asocia la alegría del encuentro con los hermanos en el “día del Señor” a la idea de la obligación y del miedo a cometer pecado mortal.

 

¿Puede agradar a Dios sentirse amado por el temor que inspiran sus castigos?

 

Es urgente restablecer con él una relación de amor esponsalicio y acoger el agua que Cristo nos ofrece (su Espíritu que nos hace libres), agua que se transforma en vino, fuente de alegría.

 

Para interiorizar el mensaje, repetiremos:

“Como se alegra el esposo por la esposa, así se alegrará el Señor por nosotros”.

 

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