Archivo mensual: marzo 2018

Domingo de Ramos – 25 de marzo de 2018 – Año B

Jesús, un hombre, no un superhombre

 

Hay videos de P. Fernando Armellini con subtítulos en inglés
comentando las lecturas del Evangelio de hoy:
https://youtu.be/WkWmhcMfuzI (Entrando en Jerusalén)
https://youtu.be/Lk8tt6-F_MA (Pasión de Jesús)

 

Más material para la reflexión durante la Semana Santa:

 

JUEVES SANTO – HOLY THURSDAY:

Subtítulos – Subtitles: https://www.youtube.com/watch?v=ZX2M1hdKC9M

Voice Over English: https://www.youtube.com/watch?v=cbzD_HZJktI

Doblado Español: https://www.youtube.com/watch?v=Hiy2o_HH21M

 

VIERNES SANTO – GOOD FRIDAY:

Subtítulos – Subtitles: https://www.youtube.com/watch?v=JldpzY5k-Bo

Voice Over English: https://www.youtube.com/watch?v=NfmSDfepIfY

Doblado Español: https://www.youtube.com/watch?v=Hiy2o_HH21M

 

Introducción

 

La cruz era el instrumento más cruel y horrible de los suplicios, era la pena capital reservada a los bandidos, a los esclavos rebeldes, a los marginados de la sociedad, a los culpables de delitos execrables. Cicerón, el orador y escritor romano que vivió en el siglo I a.C., habla de la cruz como “un castigo cuyo mismo nombre deber se alejado no solo de la persona de los ciudadanos romanos, sino de sus pensamientos, de sus ojos, de sus oídos”.

 

¿Profesarse seguidores de un crucificado? ¡Una locura! Una vergüenza, una decisión contraria al sentido común. Pablo escribía a los corintios: “Los judíos piden milagros, los griegos buscan sabiduría, mientras que nosotros anunciamos un Cristo Crucificado, escándalo para los judíos, locura para los paganos”  (1 Cor 1,22-23).

 

Desde el comienzo de su historia, los cristianos han escogido los símbolos de su fe. Todavía encontramos gravados en las tumbas de los primeros siglos: el ancla, el pez, el pescador, el pastor, pero no la cruz. Por largo tiempo han mostrado un cierto pudor, por así decir, a identificarse con la cruz. Solo en el siglo IV d.C., se convirtió en el símbolo por excelencia y se comenzó a fabricar cruces con los metales más preciosos, incrustándolas de perlas. Durante la semana santa, este símbolo vendrá propuesto a nuestra contemplación.

 

Venerar la cruz no significa inclinarse ante un objeto material, ni siquiera fijar nuestra atención en el dolor físico de la pasión de Jesús. La cruz indica una elección de vida, la del don de sí. Contemplarla significa tomarla como punto de referencia de todas nuestras decisiones.

 

Para interiorizar el mensaje, repetiremos:

“Te seguiré a donde quiera que vayas, repite la esposa al amado”.

 

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Domingo de Pascua – 1 de abril de 2018 – Año B

Testigo es quien “ha visto” al Señor

 

Hay videos de P. Fernando Armellini con subtítulos en inglés
comentando las lecturas del Evangelio para:
https://youtu.be/LDRmqc1pw7c (Vigilia de Pascua)
https://youtu.be/smFaDriS0u8 (Domingo de Pascua)

 

Introducción

 

Son conmovedoras las palabras apasionadas con las que Juan comienza su carta: “Lo que hemos oído, lo que hemos visto con nuestros ojos, lo que hemos contemplado y palpado con nuestras manos, es lo que les anunciamos, la Palabra de vida” (Jn 1,1-3). Una experiencia inolvidable e irrepetible la suya. No obstante, para ser “testigos de Cristo” no es indispensable haber caminado con Jesús de Nazaret por los caminos de Palestina.

 

Pablo –que tampoco ha conocido personalmente a Jesús– fue nombrado testigo“Ponte en pie; que para esto me he aparecido a ti, para nombrarte servidor y testigo de que me has visto y de lo que te haré ver” (Hch 26,16) y recibió del Señor esta tarea: “Lo mismo que has dado testimonio de mí en Jerusalén, tienes que darlo en Roma” (Hch 23,11).

 

Para ser testigo, basta haber visto al Señor realmente vivo, más allá de la muerte.

 

Testimoniar no equivale a dar buen ejemplo. Esto es ciertamente útil, pero el testimonio es otra cosa. Lo puede dar solamente quien ha pasado de la muerte a la vida, quien puede afirmar que su existencia ha cambiado y adquirido un nuevo sentido desde el momento que fue iluminada por la luz de la Pascua; quien ha experimentado que la fe en Cristo da sentido a las alegrías y a los sufrimientos e ilumina tanto los momentos felices como los tristes.

 

Tratemos de preguntarnos: ¿Es la resurrección de Cristo un punto de referencia constante en todos los proyectos que llevamos a cabo, cuando compramos, vendemos, dialogamos, compartimos una herencia, cuando decidimos tener otro hijo…o pensamos que la realidad de este mundo no tiene nada que ver con la Pascua?

 

Quien ha visto al Señor no hace ya nada sin él.

 

Para interiorizar el mensaje, repetiremos:

“Si nuestro corazón se abre a la compresión de las Escrituras, veremos al Señor”.

 

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